-Rápido que nos pillan!; Tira por esta esquina que es mas obscura; ten cuidado de mirar muy alto, las miradas altivas no se estilan entre ellos. Deprisa, la cabeza gacha, sí que tienen dueño, siempre estuviste equivocado, obviaste la realidad, obviaste la amistad, obviaste las reglas del juego. -
Que absurdo es tener miedo de tu propio ser. ¿No se condena la represión espiritual?. El mundo pareció volverse loco, la moral del bien y del mal nubla su vista, ¿qué digo? ¡La ciega!
¿Cuánto se debe esperar para no errar? Las reglas del juego son mentira, son inventadas por gentes que tienen miedo, mas miedo que el tuyo propio de hablar, de sentir y de actuar. - Sigue corriendo, sigue escondido, sigue sin alzar la vista que te van a delatar... -
Pues vaya vaya, quien creias que eran no son, son igual que esas gentes, son gentes del montón.
No se puede decidir, solo se puede actuar y esperar que fuese lo correcto, pero reitero... ¿hasta cuándo? Probablemente ni tú seas capaz de saberlo, ni yo ni nadie; la desdicha de la razón.
De feminismo y linchamientos públicos
Hace 9 años