viernes, mayo 02, 2008

-Rápido que nos pillan!; Tira por esta esquina que es mas obscura; ten cuidado de mirar muy alto, las miradas altivas no se estilan entre ellos. Deprisa, la cabeza gacha, sí que tienen dueño, siempre estuviste equivocado, obviaste la realidad, obviaste la amistad, obviaste las reglas del juego. -

Que absurdo es tener miedo de tu propio ser. ¿No se condena la represión espiritual?. El mundo pareció volverse loco, la moral del bien y del mal nubla su vista, ¿qué digo? ¡La ciega!

¿Cuánto se debe esperar para no errar? Las reglas del juego son mentira, son inventadas por gentes que tienen miedo, mas miedo que el tuyo propio de hablar, de sentir y de actuar. - Sigue corriendo, sigue escondido, sigue sin alzar la vista que te van a delatar... -

Pues vaya vaya, quien creias que eran no son, son igual que esas gentes, son gentes del montón.

No se puede decidir, solo se puede actuar y esperar que fuese lo correcto, pero reitero... ¿hasta cuándo? Probablemente ni tú seas capaz de saberlo, ni yo ni nadie; la desdicha de la razón.

sábado, abril 12, 2008

Creed, sentid y no perdais nunca la ilusión, no caigais en la vanidad de una vida monótona, de risas desfasadas y rutinarias, así no se consigue una vida plena; ver sentir oir y admirar, experimentar, probar, arriesgar y volar, la vida sin riesgo no es vida humana, no se diferencia en nada de un animal, y si tenemos capacidad de raciocinio, ¿por qué desperdiciarla? hacerlo es digno de ser instinto y nunca mas pasión; la negación y la inactividad van de la mano, y por inactividad no se entiende estar en el sofá rascandose uno las narices, se entiende por no hacer aquello que te puede hacer sentir bien, divertirte; buscad vuestra propia diversión fuera de los placeres superfluos, la felicidad está más cerca de lo que creeis, quitaos las gafas de vuestra sucia cultura, la realidad esta ahí fuera!

domingo, marzo 16, 2008


Erase una vez un muchacho que quería escribir una historia y comenzaba así:

Cuentan que las noches sin luna bajo el cielo son en las que el reflejo del mar se torna luminoso, radiante cual supernova va a estallar. También dicen que en el mar de la calma se oye a niños gritar y llorar espantados por el rugir del silencio. Causa ese silencio un ambiente vacuo de conformidad y de la fuerza intensa del sonreir. Una mirada al sur, al norte, al este y al oeste nos revela con bosquejos la triste mirada de un bosque engrecido por la ausencia de aquellos maravillosos seres puritas que con su beldad espiritual no pueden regar las raices empobrecidas de humanidad. Un mundo curioso este que os muestro, un mundo cargado de luz que no se puede divisar con la vista, que algodonado es y las gentes que lo habitan se esfuerzan por exasperar sin comprender el sencillo sentido de una mirada al sur, otra al norte, al este y al oeste...